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TAO YIN, Miércoles 20:00hs

 

TAO YIN

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La traducción del chino de la palabra “Tao” a cualquier idioma es un poco complicada y podemos encontrar distintas traducciones, una de ellas es “el camino de dejar de ignorar”. La gran verdad de todo ser que sufre es la ignorancia de por qué lo hace. Conocemos, sabemos de tantas cosas: historia, política, religión, economía, literatura, etc. pero lo realmente importante, cómo funcionamos nosotros, lo desconocemos. Ignoramos por qué enfermamos, por qué envejecemos, por qué sufrimos, por qué morimos; ignoramos qué hacemos cuando estamos sanos y qué hacemos para estar enfermos. Somos fundamentalmente energía y el ser humano sólo es consciente de la energía cuando la pierde, no cuando la tiene.

La energía fluye en nuestro cuerpo a través de caminos que llevan el combustible energético al corazón, riñones, estómago… llamados meridianos o canales. Estos canales están en el mismo lugar desde que se nace. Pero a lo largo de mi vida algo ha variado: mi cuerpo. Las vértebras han cambiado de posición, el hombro antes no estaba allí, las caderas, rodillas no son las mismas que cuando era niño; y, como resultado, surgen los dolores, que no son otra cosa que energía bloqueada, energía que en su ascenso o descenso encuentra un obstáculo y no llega a su objetivo (hígado, pulmones, etc.)

La máquina humana es perfecta y puede “adaptarse” a ese desequilibrio durante años. Las patologías no se forman de un día para otro, son el resultado de muchos días, de meses y años sin escuchar nuestro cuerpo, sin escuchar nuestro Ser.

Para el Tao la enfermedad es un desequilibrio entre el Yin y el Yang, dos calidades energéticas que son como la corriente continua y corriente alterna para la electricidad. Si existe un exceso de corriente continua o de corriente alterna, o bien saltaran los plomos, o tendremos una luz muy tenue. En nuestro cuerpo sucede lo mismo; si la corriente continua Yin y la corriente alterna Yang están en equilibrio, el resultado será luz o energía plena.

¿Qué es el Tao Yin?

Tao Yin significa “canalizar energía”. Es la herramienta ancestral que los taoístas utilizaban para desbloquear sus cuerpos y canalizar su esencia vital. El secreto celosamente guardado durante siglos. El emperador en la antigua China era como un Dios al cual nadie osaba molestar. Si estaba enfermo, al médico de entonces no se le ocurría ponerle ni siquiera una aguja, porque le colgaban, lo que utilizaba con el emperador era enseñarle a redireccionar esa energía a través de ejercicios. Así era el Tao Yin, sólo para unos pocos, el emperador y su séquito.

La diferencia entre el Tao Yin y cualquier otro ejercicio (exceptuando las artes marciales) es que se ejercitan los tendones, la fibra olvidada por la mayoría. El tendón es la fibra más poderosa y fuerte de mi cuerpo. Pero vivimos como si no tuviésemos tendones y ya se sabe que “todo aquello que no se utiliza, se atrofia”. Los tendones comienzan a acortarse tirando del tejido conjuntivo que recubre nuestros órganos, tirando de la musculatura interna y, como está unida al hueso, tirando de los huesos. Porque también hemos olvidado que el tendón une el hueso al músculo y si se acortan los tendones mi estructura mecánica (esqueleto) variará cambiando de lugar: se acentuarán lordosis, cifosis, escoliosis, artrosis, contracturas y un sin fin de desequilibrios a los que, por desgracia, parece nos hemos acostumbrado.

El Tao Yin es el arte del movimiento sin tensión. Enseña a coger las riendas (=tendones) de nuestro caballo (=estructura) y llevarlo donde debería estar.

Aprenderemos a movernos desde el tendón, gastando el mínimo de energía, como hacen los gatos. Ellos no tienen ni siete ni nueve vidas, sino que poseen una estructura tendinomuscular increíblemente desarrollada. Un gato al caer desde una gran altura lo hace en completa relajación, en el último instante se da la vuelta y recoge el impacto con los tendones, sin tensar músculos, por lo cual no hay rotura de huesos.

El Tao Yin trabaja con un grupo muscular que se llama psoas. Este músculo tiene comportamiento de tendón y une la parte superior del cuerpo con la inferior. El ser humano vive a medio gas, utilizando en ocasiones menos de la mitad de su potencial. Vivimos, trabajamos y construimos el mundo que conocemos con sólo la mitad del cuerpo, a efectos reales, vivimos de cintura para arriba. El centro de gravedad de nuestro cuerpo, abdomen y zona lumbar, debería ser la zona más fuerte, cuando en realidad es la más débil.

Prácticamente todo el mundo se echa la mano a la zona lumbar más de lo que quisiera y cuando hay una caída o cogemos peso de mala manera es allí donde surgirán las lesiones más rápidas. Volviendo al psoas, como los tendones, también se acorta. El resultado de ese acortamiento puede traducirse en diferentes patologías: escoliosis, lordosis, cifosis, acortamiento de una o ambas piernas, problemas genitourinarios, renales, de corazón, prolapsos, etc. El psoas también es importante porque está unido al diafragma, el músculo responsable de nuestra respiración. Al acortarse el psoas, tira del diafragma y hace que también malrespiremos. La exhalación suele ser muy corta, por lo cual no expulsamos todo el dióxido de carbono que inspiramos. El CO2 será metabolizado como toxinas, las mismas que se quedarán acumuladas en las articulaciones, tobillos, rodillas, caderas, cervicales, etc.; allí las almacena el cuerpo para protegernos.

El Tao Yin nos enseña ejercitando, fortaleciendo y enlongando los tendones, a utilizar la suspensión de la máquina humana, es decir, movernos más y mejor, economizando el combustible que nos da la vida.

El Tao Yin nos enseña a movernos, a respirar, a vivir sin tensión. Nos ayuda a reestructurar huesos y músculos poniéndolo de nuevo todo en su sitio. Así la energía no encontrará bloqueos y nos encontraremos cada día con un caudal de chi más libre y fluido.

Pegado a los tendones están los meridianos tendinomusculares, su acceso con las agujas es bastante doloroso. A través del Tao Yin aprenderemos a mover los tendones, utilizando a su vez la energía que fluye por estos meridianos, es decir pulsaremos el interruptor de la energía interna.

Hemos constatado con la práctica, que los ejercicios del Tao Yin puede aportar mejoras determinantes en la salud de los practicantes, incluso en alumnos con muchas patologías.
El arte del Tao yin nos lleva por el camino de la recuperación de nuestro propio ritmo. Con la aplicación del “trabajo Yin” introducimos suavidad y firmeza, relajación y fuerza, elasticidad y garbo a la dinámica corporal. El aprender a moverse respetando la respiración, cadencia de inspiración y exhalación, unidos a una justa fuerza en tendones y músculos, permite devolver al cuerpo un estado completo de armonía. Esto es muy relevante en nuestra salud. La enfermedad suele aparecer a consecuencia de una perdida de equilibrio a nivel físico, químico o emocional. El recuperar capacidad de adaptación al organismo es un paso fundamental en la conquista de la salud. Y el tao yin es una poderosa herramienta con la que podemos ayudar a nuestro cuerpo de diversas maneras:

  1. Equilibrio físico: Tonifica todos los tendones y fascias del cuerpo (el tendón une el músculo al hueso y transmite la fuerza), brindándonos elasticidad y potencia, como tienen los felinos. Reeducamos la postura corporal y ampliamos la capacidad de movimiento (aprendemos a recolocar hombros y cuello, tan aquejados de dolencias). Liberamos tensión de los órganos internos y vísceras (intestinos) al descargar las fascias que los envuelven, mejorando el metabolismo, la digestión y el tránsito intestinal. Aumenta la conciencia corporal y la propiocepción, mejorando la psicomotricidad y el conocimiento del propio cuerpo, entendiendo su lenguaje, sabiendo como liberar cada zona de tensión. Relaja la piel y el rostro, incluidos los músculos cutáneos (un exceso de tensión en ellos es responsable de las arrugas faciales) incidiendo el detenimiento del envejecimiento
  2.  Equilibrio psíquico y emocional: Eliminamos estrés físico y mental, gracias al trabajo de  respiración consciente que proporciona la relajación del diafragma (plexo solar) y los músculos psoas, que acumulan mucha tensión emocional.
  3. Equilibrio sexual: tonifica el perineo (primer chakra) mejorando la capacidad sexual, influyendo positivamente en postpartos, postoperatorios y disfunciones sexuales.
  4. Equilibrio energético: Nos permite movilizar la energía por los meridianos tendino-musculares, realizando un efecto similar a la acupuntura.

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